Embajadas en Villena

Días

6 de septiembre y 8 de septiembre

Hora

12:15h

Lugar

Castillo de la Atalaya.

Tradición, palabra y pólvora al pie del Castillo

Las Embajadas de Moros y Cristianos son uno de los actos más antiguos, intensos y representativos de las fiestas de Villena. Se trata de una espectacular representación teatral cargada de emoción y simbolismo, que recrea el enfrentamiento verbal —y después armado— entre los dos bandos, con textos que datan de principios del siglo XIX.

Pero lo que convierte estas Embajadas en algo realmente único es su escenario: el Castillo de la Atalaya, un lugar que no todos los pueblos pueden ofrecer, y que cada 6 y 8 de septiembre se transforma en epicentro de la historia, la pólvora y el arte festero.

Día 6 de septiembre

Guerrilla y Embajada del Moro al Cristiano
12:15 h.

El acto comienza con la salida de los arcabuceros del Bando Cristiano desde la Plaza de Santiago, recorriendo diversas calles hasta ocupar el Castillo. Abren el desfile los Estudiantes, seguidos por el resto de comparsas en el orden tradicional. Tras ellos, el Embajador Cristiano, acompañado por su boato, banderas y guiones, y la banda de música de los Cristianos.

Después, el Bando Moro emprende su camino hacia el Castillo desde el centro histórico, encabezado por los arcabuceros de los Moros Nuevos. El recorrido culmina con la llegada del Embajador Moro, su boato, la figura de La Mahoma, y la banda de música de los Moros Viejos.
La Embajada finaliza con la toma del Castillo por el Bando Moro, que instala en él la efigie de La Mahoma, símbolo de su conquista.

Día 8 de septiembre

Guerrilla y Embajada del Cristiano al Moro
12:15 h.

Dos días después, se invierten los papeles. El Bando Cristiano, encabezado esta vez por los Marinos Corsarios, parte rumbo al Castillo por el recorrido que hizo el Bando Moro el día 6. El desfile culmina con la recuperación del Castillo tras la representación de la Embajada del Cristiano al Moro.

Una vez reconquistado el Castillo, se lleva a cabo uno de los momentos más emotivos de las fiestas: la entrega simbólica de La Mahoma al pueblo de Biar, representado por sus autoridades, que se integran en la comitiva para su traslado.

Durante el descenso del Castillo, La Mahoma abre el desfile acompañada por la Comparsa de Moros Viejos y la banda del Bando Marroquí, seguida del resto de comparsas en orden tradicional. Los Cristianos saludan a su paso con disparos de arcabucería, en señal de respeto y despedida.